La diferencia entre asertividad y agresividad no está en lo que dices, sino en cómo lo dices.

La agresividad no siempre es gritos o insultos; puede ser cualquier forma de comunicación que imponga, hiera o descalifique a los demás. Aunque puede parecer “firmeza”, su impacto negativo destruye relaciones y genera conflictos.

En cambio, la asertividad es una habilidad poderosa:

  • Te permite expresar tus pensamientos y emociones de manera clara y respetuosa.
  • Defiendes tus derechos sin invadir ni pisotear los de los demás.
  • Mantienes la empatía como una base esencial de tu comunicación.

La asertividad no significa ser más fuerte, sino ser más consciente. Es saber cómo decir lo que piensas con respeto y claridad, creando relaciones más auténticas y efectivas.

Piensa en esto: ¿En qué momentos podrías ser más asertivo? ¡Es el primer paso para mejorar tu comunicación y fortalecer tus relaciones!

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